Alta Vía 1 de Dolomitas con Ecoturismo Granada (Vivencias de Antonio Franco)

Dos años hacía que visité los Dolomitas por primera vez de la mano de “Ecoturismo Granada” y cuando Teresa me propuso volver nuevamente para hacer la Alta Vía 1 no lo dudé, pues la inolvidable experiencia anterior, invitaba a repetir caminatas por los espectaculares paisajes dolomíticos, que por algo están incluidos dentro del catálogo “Patrimonio de la humanidad” de Italia.

En mi caso es habitual hacer las salidas a la montaña por mi cuenta o con el club al que pertenezco, pero en este caso valoré el hacerlo con esta empresa, www.ecoturismogranada.com, lo que suponía la gran ventaja de no tener que preocuparme por nada, ni de preparar los itinerarios, ni buscar compañeros de trekking, o  conseguir los transfers y alojamiento en los refugios al final de cada etapa, tarea arduo complicada sobre todo si las reservas se hacen en un país extranjero. Además, repetir la cordial convivencia con los guías y los amigos de viajes anteriores era un aliciente que echaba de menos y al que difícilmente me podría resistir.

Quedan para el recuerdo muchos de los momentos inolvidables que quiero compartir, como el atardecer en el refugio Novolau, posado en lo más alto de la montaña, donde descubríamos el impresionante paisaje que abarca la casi totalidad de los Dolomitas.  En la última hora del día pudimos disfrutar de un colorido atardecer y, más tarde, de la espectacular luna llena que iluminaba el cielo y la silueta de las montañas de nuestro entorno.

En el Passo Giau contemplamos en primer plano las torres y agujas que pueblan las crestas de los macizos calcáreos, a cuyas espaldas nos aguardaban las praderas a los pies del monte Mondeval, el lago delle Baste y la silueta piramidal del monte Pelmo, constituyendo una de las estampas más idílicas de nuestro trekking.

Desde el refugio Coldai, antesala del macizo Civetta, disfrutamos la emocionante ascensión al Col de Coldai con varios tramos de trepada fácil, aunque un tanto expuestos: una vista privilegiada de las verticales paredes del monte Civetta, y del lago en el que, posteriormente, nos bañamos. Después de la cena, la tarde que se tornó tormentosa nos retaba, tras el chaparrón, a cazar con nuestras cámaras los rayos que a lo lejos surcaban el cielo.

En la etapa más larga, tras virar en la torre Venezia descubrimos un gran circo coronado por pináculos que se erguían sobre nuestras cabezas, uno de los rincones más sobrecogedores de los Dolomitas. Sentí el cansancio por primera vez, pero estaba planificada una paradita en el refugio Bruto Carestiato para reponer nuestras menguadas energías. ¡Unas cervezas acompañadas de una pataticas me supieron a gloria bendita!.

Recordaré siempre los contrastes de andar entre bosques de abetos y hayedos y pasar de inmediato largos canchales, como en el pico Tamer Grande en el que los rayos de sol se dejaban colar entre las nubes, como si una aparición divina estuviera a punto de producirse. La emoción del descenso al refugio Pian de Fontana es también algo inolvidable, aquel transitar por un “sentieri per excursinisti experti” según anunciaban los carteles, ya que la verticalidad y los pasos con cadena se iban sucediendo en la interminable pared.

El último día tampoco quedaba exento de vivencias para recordar: tuvimos que caminar a paso ligero en cotas más bajas y en día caluroso, lo que nos hizo sudar, pero con el premio, para regocijo de todos, de llegar holgadamente, antes de la hora en que estaba prevista, a la parada del autobús a Belluno. Esta noche compartimos en torno a la misma mesa, una buena cena. Celebramos la exitosa culminación del trekking de todos los participantes, algo que era un auténtico reto para los que habían realizado una travesía de este tipo por primera vez, demostrando que los problemas y dificultades personales se pueden vencer con espíritu de superación si uno se lo propone y con el apoyo psicológico del grupo de compañeros y guías.

Espero que el próximo verano volvamos a encontrarnos en las montañas de los Dolomitas o en otro maravilloso rincón alpino.

Agradecimientos a la organización de Ecoturismo Granada, liderada por Teresa y Jaime, así como al resto de los compañeros con los que compartimos esta fantástica travesía por la Alta Vía 1 de los Dolomitas.

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